Autora: Nicole Wald, Empresaria

Hoy me abro con ustedes para contarles algo que consideraba muy personal, pero que desde que conocí la campaña Rompamos el Silencio hablo con más naturalidad.

Fui diagnosticada hace dos años con depresión y ansiedad. Mi enfermedad me hizo perder la universidad, alejarme de mi familia y mis amigos y perder mi trabajo.

Cuando estás deprimido te refugias en excusas y te metes en una burbuja en la que todo te da igual. Decirles a tus amigos que tienes una crisis depresiva o que estás teniendo un ataque de pánico es casi imposible. Primero, no te van a entender. Segundo, te da vergüenza que piensen “está loca” o recibir la clásica respuesta “todo está en tu mente, no te sientas así”. Te sientes viviendo una pesadilla, totalmente solo, y tampoco puedes apoyarte en personas con la misma enfermedad porque no sabes quién la padece ya que nadie te dice “soy depresivo”. Decir eso es ponerte en el spot para que te tachen de loco.

Esa era mi situación antes de conocer la campaña Rompamos el Silencio. Luego de conocer historias de personas iguales que yo, de ver que sí hay gente dispuesta a informarse para poder ayudar, de entender que es una enfermedad igual que cualquier otra, solo que invisible a los ojos de los demás, y que muchos de los tabúes se deben a la falta de educación sobre las enfermedades mentales, hoy hablo sin pena de mi salud mental.

Gracias a esas personas valientes que se atrevieron a romper el silencio yo también rompo el mío, porque quiero que dejemos de ser juzgados, quiero que las personas puedan comprendernos y poder decir “necesito ayuda”. Quiero menos suicidios, quiero un mundo para mi hijo libre de estigmas.

Yo, Niki Wald, tengo depresión, tengo ansiedad, tengo ataques de pánico, tengo crisis y estoy medicada. Eso no me define como persona pero sí hace parte de mí, y si yo no me acepto así nadie lo hará. Quisiera animar a más personas a que rompan su silencio, a que sean valientes y acepten su realidad sin complejos para poder ayudar a más personas y que también nos puedan ayudar a nosotros. Tener depresión no te hace loco ni menos que nadie. No te avergüences de pedir ayuda: es posible recuperarte y estar estable. Romper el silencio y hablarlo es el primer paso. Cuando lo aceptas el camino es mucho más fácil. Jamás estás solo. Somos miles más como tú. Cree en ti, juntos podremos.