Autora: María Lorena Jaén

Mi detonante fue una relación tóxica. En un momento muy oscuro de la relación, me llegó, gracias a Flor Mizrachi, una invitación al panel Rompamos el Silencio. Pensé que podía ayudarme a ayudarlo a él. Quería desesperadamente ayudarlo. Vaya sorpresa me llevé. Terminé entendiendo que quien necesitaba ayuda era yo. Me di cuenta que algo no estaba bien conmigo. Los testimonio de Ada y Camila me terminaron de convencer y luego de mucho luchar contra mis propios juicios y un despertar espiritual muy poderoso, me atreví a buscar ayuda.

Llegué a pensar que lo que estaba sintiendo era completamente normal, que lo que estaba experimentando era algo por lo que todas las personas pasan cuando están tratando de salir de una relación dañina que me llevó al punto de quiebre.

La depresión es realmente compleja y el hecho de que varíe tanto de persona en persona es lo que la hace tan difícil de comprender. Me sentía más cansada de lo normal, irritable, triste y no tenía idea que lo que estaba experimentando era depresión porque no tenía los síntomas “comunes» como pensamientos suicidas, pérdida de apetito y ese sentimiento de vacío o de inmensa oscuridad.

A medida que aprendo sobre mi condición, voy aprendiendo más sobre quien soy. He aprendido a volver a quererme y a ser paciente. He aprendido que no soy mi diagnóstico, no soy depresiva, tengo depresión; la depresión no me tiene ni me controla, yo la controlo a ella. Pero sobre todo he aprendido que no estoy sola y que no tengo por qué estarlo, he sido muy afortunada de contar con un grupo de apoyo de lujo que todos los días me alienta a seguir adelante.

He encontrado que la mejor manera de poder ayudarme es escribiendo. Abrí un blog llamado Reconstruyéndome (www.reconstruyendo.me) donde comparto lo que siento, los días buenos y los que no lo son tanto. Y no solamente me estoy ayudando, sino que estoy ayudando a otros; eso le da sentido y propósito a esto que me está pasando. Ayuda a los demás siempre ha hecho muy feliz.

Cuando la gente habla de recuperación por lo general lo interpretan como volver al estado anterior a la enfermedad. Pero con la salud mental no solo te recuperas, si no que te reinventas. Te reconstruyes y te conviertes en algo completamente diferente a lo que eras antes. Y aquí estoy, reconstruyéndome. Porque no quiero volver a ser la que era antes que estas condiciones descarrilaran mi vida por completo. Nunca seré la misma. Y aunque esto pueda sonar triste, lo veo como algo bueno.

Aunque siempre viviré con depresión, estoy creando una nueva versión de mí. Esa que se eleva por encima de su diagnóstico y vive una vida normal.